un paraíso poco conocido en una laguna rosa


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Las salinas de Torrevieja (Alicante) son seguramente las más grandes de Europa. Es un lugar curioso y espectacular que, sin embargo, tardó en encontrarse con el turismo. En el verano de 2017 se realizó la primera visita piloto en la que participaron unas cincuenta personas, pero la apertura real de esta zona no se produjo hasta un año después, en julio de 2018. Desde entonces, un tren turístico recorre las instalaciones..

La sal que se produce en el Parque Natural de las lagunas de La Mata y Torrevieja puede encontrarse estos días en muchas carreteras de España, incluidas las de Madrid. Cada año se recogen unas 600.000 toneladas en una extensión de 2.100 hectáreas (700 en La Mata y 1.400 en Torrevieja). Es un espectáculo de la naturaleza convertido recientemente en una ruta turística poco conocida en la costa del Mediterráneo.

El tren turístico, entre la laguna y la sal
El tren turístico, entre la laguna y la sal – Salinas de Torrevieja

El tren -de abril a octubre- pasa durante una hora por la laguna rosa, los antiguos cristalizadores de la Química y las inmensas montañas de sal, además de toda la flora y fauna asociada a este humedal de reconocimiento internacional.

El aprovechamiento de la sal en la laguna de La Mata data de la época romana (S.I a. C), aunque no se tiene ninguna fuente escrita hasta el S. XIII. En 1803 comienza la explotación industrial. Desde ese momento la explotación fue evolucionando desde un modelo casi artesanal hasta hoy, cuando estas salinas son el primer productor de sal en Europa. La producción mundial anual alcanza los 250 millones de toneladas, con China como principal referencia.

La sal tiene infinidad de usos: se dice que hasta 14.000, aunque nadie sabe cómo se ha hecho ese cálculo. Aunque el más importante en la historia ha sido el salado de los alimentos para su consumo y conservación, actualmente la industria química, especialmente la del cloro-sosa y sus derivados, es el principal consumidor. También se utilizan cantidades importantes en el deshielo de carreteras y en tratamiento de aguas. Solo alrededor del 5 % de la sal está vinculado a la alimentación humana, para uso doméstico o en la industria alimentaria. El 50% de la producción de esta salinas se destina a a la exportación, sobre todo al norte de Europa.

Laguna rosa de Torrevieja
Laguna rosa de Torrevieja – Moisés Pastor / CC

La laguna rosa produce un efecto hipnótico en los visitantes. El color -según explican los guías- se debe a las halobacterias, unos microorganismos cuyas membranas son de color púrpura; la dunaliella salina, un alga unicelular que desprende un pigmento rosáceo llamado caroteno; y la artemia salina, un diminuto crustáceo que se alimenta de los dos organismos anteriores y que también adquiere ese color.

Las Salinas de Torrevieja se hallan en el Parque Natural de las lagunas de la Mata y Torrevieja. Este entorno, está además amparado por otras figuras de protección como la Zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), LIC (Lugar de Interés Comunitario), Humedal Ramsar o Red Natura 2000, entre otras.

La primavera pasada, durante el gran confinamiento, nacieron unos seiscientos pollos de flamenco. Era la primera vez que se reproducía esta ave en la laguna rosa, un hecho que según se cree tuvo que ver con la limitada actividad de extracción de sal, las lluvias y la tranquilidad o ausencia de ruido ambiental.

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