Algunos de los pequeños pueblos más bonitos de España bajo la nieve de Filomena


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Un manto de nieve de muchos centímetros ha dejado una España blanca y radiante, con miles de problemas de movilidad pero con estampas imborrables y casi desconocidas. En los informativos de televisión hemos visto una y otra vez la ciudad de Madrid bajo 50 centímetros de nieve, pero algo similar ha ocurrido en algunos de los pueblos más bonitos de España. Las redes sociales se han llenado de esas imágenes. Recuperamos aquí once estampas de pequeños pueblos bajo el blanco histórico de Filomena.

Ayllón, Segovia

La historia de Ayllón es larga. Por aquí pasaron celtíberos, romanos y árabes, entre otros, y cada cual dejó su sello. Los romanos aportaron el puente de piedra sobre el río Aguisejo, a dos pasos del Arco, la magnífica puerta de entrada a la Villa. Llegó a haber tres idénticas, pero dos de ellas las derribaron por razones de triste utilidad: no cabían los carros. Los árabes construyeron el castillo en el cerro, y, a partir de ahí, la muralla que abrazaba y defendía el pueblo… Al cabo, tras la reconquista, llegaron nuevos días de gloria asociados al destierro de Don Álvaro de Luna, valido de Juan II. Ayer martes, por la mañana, el termómetro de la plaza marcaba -17º.

Albarracín, Teruel

Mientras que la primera planta de las casas es de mampostería (algunas con esquinas de piedra), los pisos altos muestran entramado de yeso y madera, y las calles conservan el empedrado antiguo. A un guerrero moro, Ben Razin, debe su nombre. Pero ya antes, este refugio natural había sido utilizado por el hombre prehistórico, que dejó pinturas rupestres en algunas cuevas próximas. También sirvió de escondite a pastores huidos de los romanos. Los visigodos la llamaron Santa María del Levante y los árabes la hicieron capital de un reino, y levantaron castillo y murallas. Muchas de las torres pertenecen a aquella época (siglo X). Escenario de numerosas luchas entre moros y cristianos, está rodeada de murallas que protegen su parte antigua. La catedral alberga retablos del siglo XVI, y el museo colección de tapices. No hay que irse sin fotografiar la inclinada casa de Julianeta, la imagen más difundida de la villa.

Buitrago del Lozoya, Madrid

Mientras que la primera planta de las casas es de mampostería (algunas con esquinas de piedra), los pisos altos muestran entramado de yeso y madera, y las calles conservan el empedrado antiguo. A un guerrero moro, Ben Razin, debe su nombre. Pero ya antes, este refugio natural había sido utilizado por el hombre prehistórico, que dejó pinturas rupestres en algunas cuevas próximas. También sirvió de escondite a pastores huidos de los romanos. Los visigodos la llamaron Santa María del Levante y los árabes la hicieron capital de un reino, y levantaron castillo y murallas. Muchas de las torres pertenecen a aquella época (siglo X). Escenario de numerosas luchas entre moros y cristianos, está rodeada de murallas que protegen su parte antigua. La catedral alberga retablos del siglo XVI, y el museo colección de tapices. No hay que irse sin fotografiar la inclinada casa de Julianeta, la imagen más difundida de la villa.

El Burgo de Osma, Soria

Esta antigua y monumental ciudad episcopal conserva un interesante recinto fortificado y una importante nómina de edificaciones presididas por la Catedral de Ntra. Sra. de la Asunción. Es uno de los conjuntos históricos (declarado como tal en 1993) más relevantes de Castilla y León. Los termómetros registraron ayer -17,8º, según la Aemet.

Morella, Castellón

El paisaje y las murallas centenarias coronadas por el castillo a más de mil metros de altura sobre el nivel del mar configuran una silueta única. Fue declarada Conjunto Histórico-Artístico, gracias al trabajo de rehabilitación municipal que ha sido reconocido por las ciudades Patrimonio de la Humanidad con el premio Patrimonio y posee la declaración de la UNESCO en el abrigo rupestre de Morella la Vella.

Campo de Criptana, Ciudad Real

Entre el conjunto de molinos que puebla la Sierra de los Molinos, se encuentran los tres únicos molinos de la Península Ibérica que conservan la estructura y maquinaria original del siglo XVI (Infanto, Burleta y Sardinero), aptos para moler el cereal como se hacía siglos atrás, gracias al ingenio del hombre y a la fuerza del viento.

Lerma, Burgos

El personaje más famoso de Lerma –y a quien la ciudad se lo debe casi todo– es el Duque de Lerma: Francisco de Sandoval y Rojas. Fue quien ordenó levantar la mayor parte de sus edificios, y el personaje más importante durante el reinado de Felipe III.

Patones de Arriba, Madrid

Cuenta Antonio Ponz que «en aquella desgraciada edad en que los sarracenos se hicieron dueños de España» algunos “buenos cristianos” se escondieron en estos agrestes parajes y eligieron un rey que los gobernase». Así siguieron, olvidados de todos, y el «rey» bajaba a Torrelaguna a vender cargas de leña. Uno de sus «monarcas» (no hay documento que lo confirme), llegó a escribir una carta a Felipe II que comenzaba: «Del Rey de los Patones al Rey de las Españas». Hay dos Patones (el de Arriba y el de Abajo), separados dos kilómetros por una empinada cuesta. Al de Abajo, fueron trasladándose, casi todos los habitantes. El de Arriba es el de esta curiosa historia que cuando empezó a ser aireada, hará unos años, hizo famosa a la pequeña aldea. Un francés vio el negocio y arregló casas vendiéndoselas a veraneantes. Luego abrieron restaurantes y casas rurales, y la cercanía a Madrid hizo el resto. Hoy, apenas quedan tres o cuatro vecinos de los de antes. A la entrada queda el «palacio», humilde casa con dos pequeños leones de piedra y una lápida que recuerda su pasado

Sigüenza, Guadalajara

Una vez en Sigüenza, los guías nos enseñan cada uno de los rincones que tantas veces habremos visto en las postales, desde la Plaza Mayor, que mandó construir el cardenal Mendoza, a la catedral, de estilo inicial románico-cisterciense con acabado gótico y elementos renacentistas. Y por supuesto el castillo, del XII, donde la princesa Doña Blanca de Borbón vivió cuatro años de destierro tras ser repudiada por el rey Don Pedro I de Castilla, el Cruel.

Consuegra, Toledo

Dicen que es el último pueblo de la mancha, en la confluencia de la llanura manchega con los montes de Toledo. La estampa más conocida es la de sus molinos de viento, perfectamente conservados, aunque también hay que visitar su patrimonio monumental, como plazas, iglesias y ermitas. La subida a su Cerro Calderico, con los doce molinos de viento y el castillo en el horizonte, es inolvidable.

Alarcón, Cuenca

Alarcón. Conjunto Histórico. Ibero y romano, fue uno de los más importantes enclaves militares de España. Destaca la fortaleza, convertida en Parador, de origen musulmán. Era lugar inexpugnable, con su magnífica Torre del Homenaje y sus iglesias. Dentro del pueblo, las iglesias de Santo Domingo de Silos, la Iglesia de Santa María y las Pinturas Murales de Jesús Mateo en la Iglesia de San Juan Bautista.

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