Dos de las cascadas más altas y bonitas de Madrid para un día en el campo


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En estos tiempos en los que cada excursión parece un regalo prodigioso, estas dos pequeñas rutas pueden convertir un fin de semana rutinario en la era del Covid-19 en un pequeño tesoro. Son dos rutas cercanas entre sí, ambas junto a la N-I. La de San Mamés permite caminar más; la de los Litueros apenas exige unos veinte o treinta minutos desde el coche, pero quien lo desee podrá añadir a su agenda la visita a la Dehesa Bonita, una ruta circular de unos 4,5 kilómetros que en otoño luce en todo su esplendor, entre acebos, robles, cerezos, avellanos, servales y, sobre todo, abedules.

Chorrera de San Mamés, con el caudal de un día de verano
Chorrera de San Mamés, con el caudal de un día de verano – @jfalonso

Chorrera de San Mamés

San Mamés está a una hora de Madrid por la carretera de Burgos (N-I), no lejos de Buitrago del Lozoya. Es un suspiro y, sin embargo, parece muy lejos, un pequeño pueblo solitario que se antoja imposible que comparta Comunidad con las grandes localidades que rodean la capital de España.

Y esta ruta empieza precisamente allí, en la iglesia de San Mamés, una de las joyas arquitectónicas de la Sierra Norte, cuyos orígenes se remontan al siglo XII. Frente a la iglesia parte un camino que pasa junto a la quesería artesanal Santo Mamés, y a partir de ahí ya no tiene pérdida. Poco a poco, la senda serpentea hacia una chorrera de unos 30 metros de altura, considerado el salto de agua más grande de la Comunidad de Madrid.

Al principio por un paraje despejado, que luego se adentra en pinar frondoso, y aún más allá, en un tramo de rocas, retamas, cantuesos y escaramujos, hasta que aparece el salto de agua. Desde ahí se puede volver por el mismo camino o hacerlo por Navarredonda. Quien opte por esta vía deberá contar con unos doce kilómetros de recorrido, ida y vuelta. Quien solo suba y baje desde San Mamés, por el mismo sendero, hará entre siete y ocho.

Chorrera de los Litueros

Somosierra, la localidad más al norte de Madrid, es famosa por haber sido el escenario de una de las batallas más épicas de la invasión napoleónica pero además esconde una de las rutas con más encanto de la Comunidad, la que conduce hasta la Chorrera de los Litueros, la cascada más alta de la Comunidad de Madrid y donde nace el río Duratón.

Entre las impresionantes rocas del puerto de Somosierra, en la peña Cebollera, se forma un torrente que trae el agua de los manantiales de las cumbres. En este punto se crea el arroyo del Caño que cae formando una cola de caballo por los tres escalones pétreos. La conocida como la Chorrera de los Litueros es un gran salto de agua que se precipita entre rocas desde al menos 30 metros de altura.

Al pie de la cascada, el agua del arroyo del Caño se une al de Las Pedrizas en lo que se convertirá en el nacimiento del río Duratón afluente del Duero y que discurre por las provincias de Madrid, Segovia y Valladolid.

Para aquellos que quieran hacer la ruta tendrán que ir en coche hasta el pueblo de Somosierra, pasada la gasolinera, a la derecha, está la antigua N-I dirección Burgos. La ruta a pie empezará a unos dos kilómetros. Se puede ir en coche y aparcar en el arcén antes de la barrera que cierra el camino a los vehículos. Aquí empieza la ruta hasta la cascada de la Chorrera de los Litueros. En unos 30 minutos habremos llegado a nuestro destino. Hay que tener en cuenta que dependiendo de la época del año la cascada lleva más o menos agua, incluso en invierno puede estar congelada.

En la vertiente Oeste del Pico cebollera, existe una dehesa boyal (la llamada Dehesa Bonita) que guarda una de las reliquias botánicas que aún nos quedan en la región de épocas glaciares. Está considerado como uno de los bosques más hermosos de la Comunidad de Madrid. Para conocerla basta con hacer una ruta circular de unos 4,5 km.

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