Una historia de dinero e intolerancia en el Toledo medieval

Las abundantes lluvias primaverales explican que el río Tajo fluya tan caudaloso y apresurado. Lo contemplo desde el puente de San Martín, una joya medieval del siglo XIV. Estoy en
Toledo
, en su antigua barriada del Degolladero. El nombre da mala espina, ya lo comprendo, pero no se alarmen: alude a la pasada existencia de un matadero donde se sacrificaban aves y reses conforme a los preceptos del judaísmo. La comunidad judía fue muy importante en Toledo, donde permaneció once siglos y llegó a formar una pequeña ciudad dentro de la ciudad.

La empinada calle Recaredo me conduce hasta la puerta del Cambrón, adonde llego jadeante. Los musulmanes la llamaron Bab Al Yahud o puerta de los Judíos por ser una entrada principal a la judería toledana. Su aspecto actual es posterior, del siglo XVI. Un placa advierte: “Quedan libres de portazgo los vecinos de Toledo y de sus montes”. Evoca que aquí se cobraba un impuesto a todos los forasteros que acudían a la villa para hacer cualquier negocio, ya fuese la participación en un mercado o, simplemente, el abastecimiento de los comercios y las tabernas locales.





La puerta de Cambrón era la entrada principal a la judería de Toledo
La puerta de Cambrón era la entrada principal a la judería de Toledo
(Juan García Aunión / Getty Images)



Existe constancia escrita de presencia judía en Toledo desde el siglo IV, cuando esa comunidad se benefició de la tolerancia romana hacia todas las creencias. Sus sucesores, los visigodos, fueron menos liberales: a partir de su conversión oficial al cristianismo el año 589, multiplicaron las persecuciones contra los judíos, a quienes acusaban de la muerte de Jesucristo. Resulta comprensible que estos acogieran a los árabes como sus libertadores en 711. Cuando las tropas del rey Alfonso VI de León tomaron Toledo en 1085, la aljama local pasó a ser la más importante de su reino.

Algunos estudios sobre aquella época sugieren que Toledo llegó a tener diez sinagogas, aunque solo se han encontrado cinco. Los restos de la sinagoga del Sofer son los últimos que se han descubierto, en 2010 y de manera fortuita, gracias a que el Ayuntamiento pretendía la transformación de un solar en una plaza. Bajo un entramado de madera se hallaron muros medievales, sótanos abovedados, aljibes, una fuente… El templo se construyó en torno a 1190, y su nombre, sofer, alude a los escribas que transcriben la Torá y otros textos sagrados. Son expertos en caligrafía hebrea y están sometidos a normas de escritura muy precisas, tanto respecto al trazo como a los materiales que utilizan.






El reinado de Alfonso X el Sabio, entre 1252 y 1284, se considera el periodo más próspero para la comunidad judía de Toledo





El reinado de Alfonso X el Sabio, entre 1252 y 1284, se considera el período más próspero para la comunidad judía de Toledo, cuando esta alcanzó su mayor desarrollo. Coincide con la actividad de la prestigiosa Escuela de Traductores local, una institución que cultivó la colaboración entre eruditos judíos, musulmanes y cristianos, y que multiplicó el saber de la época.

Algunos judíos locales debieron de ser prestamistas, pero la mayoría se ganaban la vida como colchoneros, barberos, plateros, sastres… Tradicionalmente se acogieron a la protección de unos reyes a quienes los banqueros judíos financiaban. Cuando la Corona era fuerte, su vida resultaba más o menos llevadera. Pero a veces la monarquía sucumbía bajo la presión de la iglesia o, simplemente, pretendía escabullirse de la devolución de algún préstamo. Entonces las persecuciones y las matanzas se desencadenaban. La exención del pago de tributos al clero alimentó la hostilidad de una Iglesia que, a menudo, codiciaba sus propiedades.

Ornamentos de la sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo
Ornamentos de la sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo
(zoranm / Getty Images/iStockphoto)








A partir de 1355, los ataques contra la judería toledana serían tan frecuentes como violentos. Cada cierto tiempo, hordas enardecidas entraban a sangre y fuego, saqueando y degollando a su paso. La mayor parte de las sinagogas de la ciudad fueron destruidas o muy dañadas durante los pogromos de 1391; la del Sofer quedó completamente arrasada.

Las cosas no iban a mejorar a partir de entonces. En 1451, la ciudad de Toledo publicó una serie de prohibiciones contra los judíos: no podían estar en las calles de noche, visitar iglesias o monasterios, abandonar sus domicilios durante las fiestas cristianas… Y, sobre todo, se les obliga a llevar una identificación en la ropa que los señalase públicamente como judíos.


El emplazamiento del monasterio de San Juan de los Reyes en plena judería durante 1477 fue un gesto de autoridad contra los judíos locales





Los Reyes Católicos ordenaron la construcción del monasterio de San Juan de los Reyes en plena judería durante 1477. No fue un emplazamiento elegido al buen tuntún, sino un gesto de autoridad contra los judíos locales. El complejo, espectacular, es una de las muestras más opulentas del arte gótico isabelino.

El arquitecto y ensayista Fernando Chueca Goitia lo definió como una “acrópolis político-religiosa”. El propósito inicial de los soberanos fue convertirlo en el panteón dinástico que acogería sus tumbas, pero la conquista de Granada les hizo cambiar de idea: acabaron enterrados en la catedral de esa ciudad andaluza. La toma de la capital nazarí se hizo el mismo año que la expulsión de todos los judíos de Castilla y de Aragón: 1492.





Monasterio de San Juan de los Reyes construido en Toledo por los Reyes Católicos
Monasterio de San Juan de los Reyes construido en Toledo por los Reyes Católicos
(thehague / Getty Images/iStockphoto)



La opulencia de San Juan de los Reyes contrasta con la discreción exterior de la sinagoga de Santa María la Blanca. Casi podríamos transitar delante de su puerta sin darnos cuenta de su presencia. Probablemente, la grandiosidad o el exhibicionismo no son prudentes cuando eres débil y te acosan; es preferible pasar desapercibido.

El interior es otra cosa, con cinco vistosas naves separadas por arcos de herradura. El edificio se levantó en el siglo XIII, y su nombre original fue sinagoga de Yosef ben Shoshan. La decoración es la original, con algunos añadidos posteriores. Una tradición asegura que el templo se construyó con tierra traída de Jerusalén. El santuario se reconvirtió en iglesia cristiana en 1411, cuando adoptó el nombre actual: Santa María la Blanca. Es monumento nacional desde 1930.

La discreción exterior de la sinagoga de Santa María la Blanca de Toledo contrasta con su interior
La discreción exterior de la sinagoga de Santa María la Blanca de Toledo contrasta con su interior
(JJFarquitectos / Getty Images)








La Casa del Judío está en medio de un laberinto de callejones propios de fantasías orientales, sombríos, angostos, sinuosos… El edificio permite hacerse una idea sobre cómo era un domicilio de clase alta en la época. Llaman la atención el patio, con curiosas yeserías, y el sótano, donde se conserva un baño dedicado a la purificación espiritual que precede a los grandes ritos de tránsito en la vida de los judíos. Una leyenda asegura que esta casa perteneció a Ishaq, un banquero que, supuestamente, financió el descubrimiento de América, reteniendo las joyas de Isabel la Católica como garantía.

Aprovecho la proximidad de la plaza Victorio Macho para asomarme al balcón, ya que brinda unas apabullantes panorámicas sobre el río Tajo y el puente de San Martín. El Museo Victorio Macho, dedicado a ese escultor, se construyó sobre el solar de una antigua sinagoga y de las antiguas carnicerías del barrio judío.


La sinagoga del Tránsito incluye fantásticas yeserías en estilo mudéjar con los escudos de Castilla y León





La sinagoga del Tránsito está en el mismo corazón de la antigua judería. Se considera la sinagoga medieval mejor conservada del mundo. Se construyó entre 1355 y 1357, aúna inscripciones hebreas y árabes, y llama la atención por la suntuosidad del interior. Este incluye fantásticas yeserías en estilo mudéjar con los escudos de Castilla y León.





El complejo tiene unas dimensiones sorprendentes, ya que las leyes prohibían la construcción de santuarios judíos tan grandes. Fue posible gracias a la protección del rey Pedro I de Castilla; por eso la sinagoga también está cubierta de inscripciones en hebreo que alaban a ese soberano. El muro sur acoge una galería para las mujeres. Tras la expulsión de los judíos en 1492, la sinagoga pasó a pertenecer a la Orden de Calatrava, que la convirtió en iglesia, hospital y asilo. Su antiguo convento, anexo a la sinagoga, se reconvirtió en Museo Sefardí durante 1964.

La sinagoga del Tránsito es la sinagoga medieval mejor conservada del mundo
La sinagoga del Tránsito es la sinagoga medieval mejor conservada del mundo
(Leamus / Getty Images/iStockphoto)



El auténtico impulsor de la sinagoga del tránsito fue Samuel Leví Abulafia, almojarife del rey Pedro I de Castilla, un cargo de mucha confianza y responsabilidad: se encargaba de la recaudación de las rentas y derechos del soberano. La casa de Samuel Leví Abulafia, un verdadero palacio, está junto a la sinagoga, a la que tenía acceso directo, sin pasar por la calle. El edificio original llegaba hasta el río Tajo e incluía una parte del terreno que actualmente ocupa el Museo del Greco.

Retrocedo en busca del corazón comercial de la judería: la calle de Santo Tomé y el barrio homónimo que la rodea. Aprovecho la presencia de la iglesia de Santo Tomé para ver Entierro del Señor de Orgaz, uno de los lienzos más sobresalientes de El Greco. El antiguo barrio de Santo Tomé comprendía esa calle, la actual plaza del Conde, y parte de las calles de Alamillos y San Juan de Dios. Todo está muy bien señalizado por el Ayuntamiento, mediante indicadores verticales o con baldosas que exhiben el logo de la Red de Juderías, una asociación de municipios que, como Toledo, recuperan la memoria hebrea.

Numerosos indicadores permiten identificar los puntos más destacados de la herencia judía en Toledo
Numerosos indicadores permiten identificar los puntos más destacados de la herencia judía en Toledo
(Sabih Jafri / Getty Images/iStockphoto)



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