Vinoturismo: las mejores rutas

El vino no es solo un placer para el paladar. Descubrir cómo se elabora, entender toda la tradición y la técnica que conlleva su producción y descubrir las nuevas modas, que pasan por la gran apuesta por los caldos ecológicos, es una buena manera de comprender de primera mano la importancia no solo gastronómica, sino también cultural, del vino en España.

Por todo el territorio aparecen multitud de rutas vinícolas que nos permiten aprender de primera mano sobre este apasionante mundo. Desde catas especializadas hasta paseos en 4×4, pasando por hoteles rodeados de viñedos y tratamientos de belleza con uvas, el mundo del vino tiene recorrido para rato.






La ruta de Rioja Alavesa





Panorámica de Elciego y de los viñedos de Marqués de Riscal
Panorámica de Elciego y de los viñedos de Marqués de Riscal
(estivillml / Getty Images)



La ruta del vino de Rioja Alavesa
incluye 13.500 hectáreas de viñedos, a los pies de la Sierra de Toloño, que se pueden recorrer a pie, en4x4 o en marchas montañeras. Este destino enoturístico es una buena muestra de la compenetración que hay entre bodegas, museos, alojamientos, restaurantes, casas rurales, empresas de actividades y enotecas de la zona, que trabajan conjuntamente para mejorar la experiencia de los visitantes. En total, más de 140 establecimientos rodeados de viñedos y pueblos medievales con muchas ideas para combinar la degustación del vino con el turismo activo y los rituales de belleza. En el primer caso, el GR-99, o Camino Natural del Ebro, invita a recorrer estos paisajes a pie. En el segundo, centros como el Wine Oil Spa, en el Sercotel Villa de Laguardia, nos adentran en los beneficios terapéuticos de las uvas y de sus derivados.


La ruta de Ribera del Duero burgalesa





La Horra, Ribera del Duero
La Horra, Ribera del Duero
(fernandogarciaesteban / Getty Images/iStockphoto)



La Ribera del Duero burgalesa también es una gran ruta que sigue viñedos únicos en Europa. Se caracteriza, además, por muchos pueblos pequeños donde el pasado parece recobrar vida, que nos permiten reencontrarnos con una manera de vivir más pausada y tranquila. Entre estos, destaca Peñalba de Castro, muy cerca de la Colonia Clunia, nada más y nada menos que las ruinas romanas mejor conservadas del continente; y también Peñaranda de Duero y Moradillo de Roa.





En esta ruta también se puede visitar el Museo de los Aromas, en Santa Cruz de la Salceda, en el que se puede aprender a analizar diferentes aromas y a entender mejor cómo funciona el sentido del olfato. Y un dato muy significativo: en estos pueblos hay casi tantas bodegas como habitantes, muchas de ellas ubicadas en el subterráneo de las casas.


La ruta del vino y del brandy de Jerez





Una cata de vinos en Jerez de la Frontera
Una cata de vinos en Jerez de la Frontera
(barmalini / Getty Images/iStockphoto)



La ruta del vino y el brandy del Marco de Jerez es una de las más visitadas de todo el país. A partir de uvas blancas, se obtiene una sorprendente paleta de tipologías que conforman su fascinante gama de colores, sabores y matices. Hay un jerez diferente para cada momento de consumo, para cada comida y para cada preferencia.

Para degustarlo, qué mejor manera que ir a los orígenes. La ruta pasa por municipios como Chiclana, El Puerto de Santa María,
Jerez
, Puerto Real, Sanlúcar de Barrameda o Trebujena, una completa y maravillosa variedad de paisajes y recursos enoturísticos que os pueden hacer vivir nuevas e inolvidables experiencias para la vista y para el paladar.






Ruta del vino del Penedès





Viñedos en el Penedès
Viñedos en el Penedès
(claud007 / Getty Images/iStockphoto)



En un entorno paisajístico rural único, caracterizado por interminables viñedos y elementos patrimoniales singulares, se encuentran una gran cantidad de bodegas y cavas de gran reconocimiento internacional. La ruta del vino del Penedès recorre muchos municipios con una enraizada tradición vinícola, como Sant Sadurní d’Anoia o Vilafranca del Penedès.

Las actividades que se pueden llevar a cabo en cada uno de ellos son muy variadas: visitar bodegas y museos relacionados con los productos estrella de la zona, degustar vinos y cavas, dar un paseo en bici por los viñedos, maridar los vinos en restaurantes con auténticos productos de proximidad o dormir entre viñedos, entre otras.


Por todo el territorio aparecen multitud de rutas vinícolas que nos permiten aprender de primera mano sobre este apasionante mundo










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