Turismo sobre los efectos del cambio climático


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Itinerarios sobre la emergencia climática para observar y conocer sus impactos, comprender las causas, entender las conexiones y descubrir soluciones es el objetivo de la «Ruta del Clima». Con origen en Málaga -impulsada por tres entidades Social Climate (Futuros locales), Explora Málaga y Líbero- esta iniciativa ya se ha extendido a Madrid y Barcelona.

«La idea surgió en el verano de 2019 cuando nos juntamos un grupo de amigos que aunábamos acción y justicia climática, turismo responsable y educación ambiental», señala Jesús Iglesias, uno de los cofundadores de estos itinerarios físico-conceptuales en entornos urbanos y rurales sobre la emergencia climática y experimentar las soluciones en términos de movilización social, pensamiento crítico, democracia directa, economías locales del bienestar, soluciones basadas en la naturaleza, culturas regenerativas y arte», explica Iglesias.

Tienen un público muy variado: desde residentes y visitantes (turismo sostenible) que deseen profundizar en la cuestión, niños y jóvenes a través de colegios e institutos (concienciación), y empresas (innovación social). «Involucramos durante todo el proceso a personas y proyectos colaboradores, incluyendo huertos urbanos comunitarios, asociaciones vecinales, centros socio-culturales o tiendas de productos ecológicas de kilómetro cero a nivel local; al igual que entidades referentes a nivel nacional e internacional, puntualiza Iglesias, para quien «todo el esfuerzo merece la pena cuando se convierte en un proyecto compartido con capacidad para transformar una ciudad entera, barrio a barrio, corazón a corazón», sentencia.

Más de cien personas

Desde la ruta de lanzamiento en Málaga, el 29 de noviembre de 2019 hasta el 4 de marzo de 2020 (previa a la crisis del coronavirus), se han efectuado 8 rutas en Málaga: Cuatro «free tours» (abiertos a todo el mundo, cada cual aportando la voluntad), cuatro rutas específicas (con grupos y precios preestablecidos), en las que han participado un centenar de personas de más de 20 países.

En Madrid, esta ruta corre a cargo de Pangea y se realiza en bicicleta. «Se apoya en el eje del río Manzanares, nuestro hilo conductor. La Casa de Campo nos sirve de mirador a la ciudad y para explicar su función como pulmón verde, destacando la importancia del arbolado para introducir a los visitantes en uno de los temas claves de la ruta: la contaminación atmosférica y otras causas que contribuyen al cambio climático», explica Jesús Blázquez desde Pangea.

En Barcelona, esta iniciativa está liderada por dos entidades: la empresa de turismo responsable Aethnic y Feel by Doing, centrada en experiencias responsables.

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