Mientras el viajero es atendido en el mostrador, a su espalda observan Aristóteles Onassis, Gracia de Mónaco, Montgomery
Cliff y Yaser Arafat. Son solo algunos de los personajes históricos que han dormido antes que él en ese castillo. Anthony Quinn, Michael Caine, Hugh Laurie, Gary Kasparov y los más insignes nombres de la Casa del Rey lo han precedido también. No estamos en Escocia ni en el Toledo medieval, aunque la decoración lo sugiera, sino en el hotel Son Vida, una joya arquitectónica desde cuyas terrazas se domina la bahía de Palma de Mallorca.

Un hotel castillo

Aristóteles Onassis, Gracia de Mónaco, Montgomery Cliff, Yaser Arafat, Anthony Quinn, Michael Caine, Hugh Laurie, Gary Kasparov y los más insignes nombres de la Casa del Rey han sido huéspedes del hotel Son Vida

Abierto como hotel de lujo en 1961, hoy es propiedad del grupo Schörghuber y desde 1991 forma parte de The Leading Hotels of the World, la asociación que engloba a los establecimientos más selectos del mundo. Reformado por completo en 2006, Son Vida dispone de 164 habitaciones y suites, dos restaurantes gourmet, boutiques, beauty spa, área de congresos y una importante colección de obras de arte.

También acceso a tres campos de golf de 18 hoyos: Son Vida, Son
Muntaner y Son Quint. Si decide usted elegirlo, podrá observar la luz del sol de mediodía tamizada a través de una copa de vino blanco sintiéndose el mismísimo Lord Mountbatten.

En el Cuit

Desde allí, le aconsejamos tomar un taxi para bajar al centro de Palma, trayecto que rara vez llegará a los 10 euros, y disfrutar de un aperitivo en la azotea del hotel Nakar, en la avenida Jaume III, la gran arteria comercial de la ciudad. Observe al fondo la catedral y el palacio del Almudaina sobre su piscina infinity; no podrá evitar llevarse la foto. No necesitará más que bajar una escalerita para sentarse a disfrutar de un almuerzo más que interesante. El restaurante Cuit, en la octava planta del mismo Nakar, le ofrece cocina de temporada con productos kilómetro cero firmada por Miquel Calent. Si aceptan una recomendación, las patatas pobre con yema de huevo y trufa negra y el ‘floquet’ de ternera de grano, anguila y trufa. Para beber, déjese aconsejar y pruebe los caldos mallorquines, el 12 Volts es excelente.

Le damos otra posibilidad si desea alargar el paseo por Jaume III: lléguese hasta la plaza de la Cavalleria, doble hacia la calle Sant Jaume (la iglesia homónima es de las cuatro más antiguas de Palma) y continúe al norte hasta llegar al Fabiola Gastromic Garden, en el hotel Sant Jaume. Creado según la tendencia que se impone sin rivales en Londres en París, su interior simula un jardín exuberante en el que relajarse mientras echa un ojo a la carta. Las bravas con mayonesa de sobradada y alioli de ajo negro, el arroz meloso de gambas de Sóller y el tataki de solomillo de Blcak Angus con ensalada fresca de endivias y cuscús son imprescindibles.

Arquitectura simpar

La Seu es una de las joyas del gótico no sólo español sino europeo. Junto a ella, el palacio real de la Almudaina

Un agradable paseo por el Born le permitirá curiosear en las tiendas de lujo de la capital mallorquina: además de las firmas internacionales, la isla le ofrece Rialto, La Pecera, Casa Lima, Holger Stewen, Bandian, Juells y la galería de arte Kaplan. Llegará sin darse cuenta a la catedral basílica de Santa María, también llamada La Seu, una de las joyas del gótico no sólo español sino europeo. En este enlace tiene toda la información que necesita para visitarla. Junto a ella, el palacio real de la Almudaina, abierto hasta las seis en invierno y hasta las ocho de la tarde de marzo a octubre. Levantado en el siglo XIV para el rey Jaime II, admirar sus interiores le supondrá un impagable viaje en el tiempo por apenas 7 euros.

Continuemos conociendo Palma por el paseo Dalt Murada y los jardines del parque del Mar, una acertada idea que permite admirar el conjunto gótico sin la invasión cercana de los coches que circunvalan la isla paralelos al Mediterráneo. Sin darse cuenta, pasará junto al hotel Calatrava, construido en una casona del siglo XV restaurada; resulta asombroso cómo han aprovechado la piedra de las columnas originales. Ir al baño, aunque no lo necesite, es una experiencia. Pruébelo. Si dispone de unos minutos, le aconsejamos subir a su terraza, que presume de una panorámica del mar sin competencia.

Can Cera

Descubra los famosos patios mallorquines: Guillermo Canals, autor de una afamada guía sobre ellos, explica la historia de estas casas señoriales

Girando de nuevo para internarnos en el casco histórico de Palma, iremos descubriendo los famosos patios mallorquines: Guillermo Canals, autor de una afamada guía sobre ellos, explica la historia de estas casas señoriales, que durante generaciones pertenecieron a las familias más acaudaladas de la isla, y hoy constituyen un espectáculo arquitectónico único. Muchos de ellos pueden visitarse, como el de Can Cera, convertido hoy en el primer hotel boutique de cinco estrellas de la isla.

Si decide entrar a visitarlo, cuando pise las alfombras del gran salón de la primera planta sepa que sus pies caminan sobre madera pulida del siglo XVII. Las baldosas, que simulan un tablero de ajedrez, son también originales. La decoradora, Cecilia Conde –madre del propietario–, ha respetado los ornamentos genuinos para combinar lo señorial con lo eminentemente moderno de la segunda planta, en blanco y azul mediterráneo.

La tarde va cayendo y se impone reponer fuerzas. ¿Quiere merendar lo mismo que la reina Sofía? Pues sepa que está a tiro de piedra de Can Joan de S’Aigó, la chocolatería más famosa de las Baleares, abierta desde 1770. Y que podrá merendar como una reina –a ella le gusta el cuarto– por un precio extraordinariamente bajo. Eso sí, es posible que haya algo de cola para entrar y no tanto porque sea del gusto de doña Sofía, sino porque es uno de los establecimientos más famosos de Palma. Tras la merienda, piérdase por los callejones del casco viejo, disfrute de la plaza Mayor y de su populoso mercadillo, de la iglesia de San Miguel y su planta circular o del claustro de San Antonio.

Hammam Palma

Se trata de un tradicional baño turco en el que, además de relajarse en la sauna húmeda, la ducha romana y la piscina salina, ofrece tratamientos de belleza

Otro plan muy aconsejable, si lo que le apetece es que cuidarse y que le mimen, es pasar dos horas en las Mil y una Noches. Y tiene cerca una sucursal:
Hammam Palma
(Costa Llobera, 20), un tradicional baño turco en el que, además de relajarse en la sauna húmeda, la ducha romana y la piscina salina, le recomendamos que se ponga en manos de sus masajistas y escoja el tratamiento Hammam, Sherezade o Roxelane. Saldrá siendo otro. Y una tercera posibilidad es desplazarse a la fundación Joan Miró. Para cenar le ofrecemos una alternativa. En la Rambla de Palma se encuentra el RamBar. Inspirado en los locales canallas de Nueva York, dispone de una amplia selección de pinchos y buena coctelería pero si le gusta cenar a la carta, esta es nuestra selección: ensalada de rúcula con queso feta y Kalamata, flor de alcachofa con panceta, el negret con meunière de alcaparras o bien el solomillo de vaca a la parrilla y… un momento: si es realmente carnívoro, pregunte por las carnes al peso y si esa noche se siente vikingo, pida el tomahawk de un kilo.

Can Alomar

Construido en una casona del XVII, la escalera es original y su sala mudéjar una maravilla. Por cierto, que está de moda entre la alta sociedad de Palma pedir la mano en su terraza

La otra opción, más sofisticada, es De Tokio a Lima, en Can Alomar, un hotel boutique de cinco estrellas y 16 habitaciones, cuyas terracitas se abren al Born y que merece la pena por sí mismo. Construido en una casona del XVII, la escalera es original y su sala mudéjar una maravilla. Por cierto, que está de moda entre la alta sociedad de Palma pedir la mano en ellas. El restaurante De Tokio a Lima ofrece una acertadísima selección de cocina fusión japonesa, peruana y mediterránea. Tartar de atún con aliño de guayaba, aguacate y huevas; bogavante soasado con piña macerada en salsa de ají-limo; cangrejo real con papaya verde, algas y vinagreta de cítricos o el arroz meloso de rape y gamba roja. Ah, y dispone de ‘caviar corner’. Por cierto, bajo Can Alomar se encuentra Louis Vuitton, por si quiere darse un capricho… bastante menos asequible.